Botones placebo y cómo acabar con las críticas por la espera en el aeropuerto

Los mecanismos con los que hemos sido condicionados desde el nacimiento y asociamos con gratificaciones instantáneas en realidad no hacen nada. Los botones de los semáforos. Los termostatos. Los botones que cierran las puertas en los ascensores. ¿Por qué existen los botones placebo? Porque son muy efectivos psicológicamente. Y están por todas partes.

You are not so smart.

Tras reducir el tiempo de espera en el aeropuerto de Houston a unos 8 minutos se dieron cuenta de que a pesar del esfuerzo, las quejas no disminuían. Así que alejaron las cintas de equipaje para que la gente tuviera que caminar 6 veces más. Dejó de haber quejas.

iO9.

El renacimiento de Larry vía crowdfunding

Hace más de un año que 15$ salieron de mi tarjeta para financiar el remake de Larry, la mítica aventura gráfica del 87, que ya tuvo una revisión en el 91 (me atrevería a decir que es al que la mayoría jugamos).

El otro día me llegaba el mail para que me descargara la versión final (sin DRM, para Windows, MAC o Linux) desde la web de los creadores, Replay Games, o también a través de Steam (creo que aquí la versión Windows llevaba DRM).

Y este fue el resultado:

El #crowdfunding dio sus frutos. God save Larry

Lo poco que he visto hasta ahora tiene buena pinta, a nivel gráfico muy en la línea del recuerdo que guardo de Larry 7. En cualquier caso, no esperaba gran innovación y en parte pagaba por todo lo que no pagué en su día.

A pesar del retraso de unos cuantos meses sobre la fecha inicial prometida (algo que parece bastante habitual en muchos proyectos de crowdfunding) el resultado final no desmerece.

Sigo pensando que el crowdfunding jugará un papel importante en la industria del videojuego, a pesar de los pequeños pufos idas de olla de algunos de los proyectos más importantes, como OUYA o el Broken Age de Double Fine. Si en el primer caso no parece que se haya gestionado bien la relación con los backers, o, casi más importante, alcanzado un producto final decente, en el segundo es bastante llamativo que se necesite más tiempo (y dinero) cuando se recaudó varias veces la cantidad inicial.

Es lógico que haya intentos de estafa y proyectos que no cumplan expectativas: no estamos comprando un producto, estamos colaborando para que se cree y eso tiene sus pequeños riesgos.

Apuntes sobre la “curación” de contenido

Mi querido José Alcántara escribió hace unos cuantos días uno de esos posts sesudos que, por culpa de la lectura superficial a la que me someten los Zite y compañía, me ha costado digerir.

Resumiría lo que dice, pero no es fácil. Básicamente: no debemos dejar a terceros algo tan crítico como la selección de fuentes que leemos. Un algoritmo no debería ser nuestra fuente de información, porque los intereses ocultos siempre pueden estar ahí. De hecho, y con dinero publicitario de por medio, seguramente lo estén.

Hace poco y aprovechando el cierre de Google Reader, Seth Godin llamaba a la resistencia: no leas lo que otros quieren que leas, elige.

Aunque en parte estoy de acuerdo con Versvs, creo que lleva los argumentos al extremo. No toda la “dieta informativa” debería estar en formato Zite, pero igual que no toda debería estar compuesta de medios mainstream o de nuestro círculo cercano de amigos. Aquí saldría el tema famoso de los filtros que nos aíslan en burbujas, que, aunque tiene su punto, me parece exagerar.

Las herramientas de este estilo están para ahorrar tiempo y “ayudar a descubrir”. Más de una fuente encontrada en enlaces que me proponía Zite o Prismatic han pasado a Reader (digo Feedly). Y en casos más extremos, a tráfico directo (lo de ir directamente a leer ciertos blogs es algo que hago con pocos, el de José es uno de ellos).

Todo tiene sus momentos. No digo que entregar toda tu dieta informativa a recomendadores automáticos sea bueno, pero seguramente tampoco lo sea pasarse sólo por los filtros sociales tipo Twitter o agregadores sociales como menéame.

El ahorro de tiempo que supone algo como Zite para “estar al día” de una temática concreta es enorme. Y muchas veces no son cosas críticas: puedo querer echar un vistazo a algunas novedades de videojuegos sin que tenga un importante sesgo “ideológico” o de ningún tipo.

Construir tus fuentes, tus “imprescindibles” conlleva un gran trabajo. Algo que puede merecer la pena en temáticas críticas para una persona, pero que quizá no tenga sentido en otras más superficiales. Y en cualquier caso, siempre puede venir bien un vistazo a algoritmos castradores, que a veces a veces ayudan.

De todas formas, no puedo estar más de acuerdo en una cosa: el tipo de diseño (tan mono él) de estas herramientas te lleva a una lectura superficial. Sí, como lo de ojear el periódico, pero con el iPad (maldito cacharro desde el que me veo obligado a escribir este post hoy).

P.d.: Google Currents no lo metería en el mismo saco. O ha cambiado desde que lo utilicé (hace bastante) o es más una especie de selección de revistas chungas que otra cosa.

Mis últimos posts (abril – mayo)

Como de costumbre, me he tirado más de un mes y medio sin escribir por aquí. Y como suele pasar, no es que haya estado del todo callado.

En Mis Apis por tus Cookies:

En TcBlog:

Ser el primero puede no servir de nada

tumblr

 

Tenía pendiente escribir sobre la compra de tumblr por Yahoo!, pero llego tarde y ya se ha dicho todo lo necesario.

Pero me he tropezado con una historia curiosa: tumblr no fue el creador de la categoría tumblelog. De hecho, fue “el tercero de su clase”. Chris Neukirchen, un alemán de 17 años, no muy satisfecho con las plataformas de la época, decidió crear algo que le sirviera para compartir enlaces, citas y otro tipo de contenido que no le diera para un post en su blog. Así nació anarchaia.

Anarchaia serviría de inspiración para Projectionist: un tumblelog con un diseño bastante más trabajado y que si entráis os recordará bastante a tumblr. De hecho, cuando Karp estaba comenzando con su criatura contactó con los creadores de Projectionist porque fue de sus grandes inspiraciones.

De hecho, Projectionist apareció durante algún tiempo en las FAQs de Tumblr, aunque con el crecimiento de la plataforma acabó siendo eliminado.

David Karp no fue el primero, pero hizo algo que no hicieron sus predecesores: creó una plataforma, un servicio. Cualquier podía registrarse y tener su tumblr.

Parece que los pioneros no le guardan ningún rencor, aunque la declaración de Molina (uno de los creadores de Projectionist) denota cierto tono amargo: a menudo la historia se olvida de los que plantaron la primera semilla.

La historia completa en Daily Dot.

5 años de MyStarbucks Idea

My Starbucks Idea

My Starbucks Idea

Si hay una empresa que se repite en casi todas las presentaciones sobre las maravillas de los medios sociales esa es Starbucks: ya sea por su programa de fidelización gamificadoel tamaño gigantesco de su comunidad o las interacciones con la misma (aunque sigo sin entender cómo se interactúa “uno a uno” con más de 3 millones de personas).

Entre la miríada de iniciativas se encuentra My Starbucks Idea, la comunidad de innovación abierta de los clientes de Starbucks (llevo inscrito tiempo, más que nada por curiosidad).

Varias cosas que me gustaría comentar:

  • A día de hoy se sigue usando como ejemplo en muchas presentaciones y cursos. Junto al outlet de Dell. Por un lado me invade la nostalgia: parece que fue ayer cuando estas cosas eran novedosas y parecía que iban a cambiar el mundo. Por el otro lado me invade la autocrítica: actualicemos las presentaciones, leñe.
  • En general se vende como un éxito: más de 150.000 ideas propuestas en 5 años. Pero…
  • Tan sólo 277 se han llevado a la práctica: el 0,18%.
  • Ojo, que esto no tiene que ser necesariamente malo: habría que evaluar el impacto que han tenido esas 277 ideas y tener en cuenta que hay clientes dispuestos a pasar el rato dando ideas para Starbucks y votando las de otros (2 millones de votos emitidos)

En la infografía se pueden ver más detalles y ejemplos concretos.

Infografía Starbucks

Fuente: Starbucks Melody.

Mi impresión general es que más que el valor de las ideas en sí (como decía, 277 en 5 años, con una tasa de “éxito” del 0,18% no es que suene como para tirar cohetes, aunque tampoco soy un experto en el tema) lo que busca Starbucks es involucrar a los más cercanos a la marca, y contar con un laboratorio de análisis impresionante: ¿cómo reacciona la gente a las propuestas? ¿de qué se habla más? Poder analizar una comunidad como esta tiene que ser casi como sacar petróleo: duro, pero muy valioso.

P.d.: Y todo esto sin contar con la imagen de innovación que se transmite.

 

Control en la era del trabajador del conocimiento: ¿tiene algún sentido?

Siempre que hablamos de productividad, control del tiempo del empleado y otro tipo de historias aparecen de forma recurrente 2 temas: el teletrabajo y el control de accesos a sitios de ocio en la red (redes sociales, blogs,…) o cualquier otro tipo de programas (buscaminas y solitarios de esos)

El genérico término de “trabajador del conocimiento” implica una serie de cosas importantes: no se trata generalmente de tareas exentas de creatividad, de ciertas de dosis de inspiración, que son difícilmente medibles. No se trata de trabajo fácilmente cuantificable en unidades por hora (¿has hecho hoy 3 análisis web en dos horas y has contestado 12 mails? Yupi!) y en gran medida el trabajo que se saca depende de la motivación y del afán de superación del empleado. De la persona en cuestión.

Obreros en la fábrica

No, el trabajo que hacemos ya no es de cadena.

Saco este tema ahora por dos cosas: dejé en borradores un post sobre la decisión de Yahoo! de acabar con el teletrabajo, y antes de ayer mantuve una interesante conversación con un buen amigo de la infancia. Trabaja en una pequeña empresa abulense (menos de 5 empleados) como diseñador y hace poco le instalaron un programa para controlar “lo que hace y que incremente su productividad”.

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El arte de la gestión de proyectos

Mi compañero Javier Ordás realiza una interesante reflexión sobre la gestión de proyectos.

Lo que cuenta aplica a cualquier proyecto: ya sea en online, en offline, en medios sociales o en asociales. Pero sobre todo aplica a aquellos proyectos con cierta continuidad en el tiempo.

La mayor parte de los que podemos considerarnos “trabajadores del conocimiento” (categoría algo ambigua, pero que para mí engloba a casi todos los que nos encontramos en el sector de servicios profesionales y no trabajamos en tareas “físicas”) nos enfrentamos a los mismos retos.

Una mezcla de arte, ciencia y organización. Y todo debe estar equilibrado. Una organización excesivamente férrea nos lleva a mecanizar el trabajo, perder espontaneidad e impulso innovador. Los síntomas tardarán en aparecer, porque si la organización es eficiente el trabajo saldrá solo. Lo importante, lo que se perderá, es la chispa que hace brillar el trabajo, la emoción que hay que transmitir. Para emocionar al cliente hay que sentir y vivir las cosas, no sólo aplicar fórmulas de eficiencia.

Aprender a contar con las personas. Es una verdad reconocida que en todo proyecto, por buena pinta que tenga, hay cierta dosis de “mierda”. Se puede aderezar y matizar: pero está ahí, y creo todos sabemos de lo que hablamos. A la mayoría nos entusiasma la parte creativa, la parte en la que analizamos la información a cierto nivel, pero la parte tosca, la parte en la que se pican datos a mano o en la que se colocan y recolocan los gráficos que no quedan bonitos, se cambian las tipografías o cualquier otra cosa tediosa es parte del proyecto. Cuando toda la parte tediosa recae en el mismo le desmotivamos. Y cada persona es importante. Suena a venta de moto o “buenrrollismo”, pero un equipo unido, coordinado y que “se quiere” trabaja mucho mejor. Se organiza de forma natural, crea arte porque siente que lo hace importa.

Pero no podemos olvidar al cliente. No sólo porque sea el que paga o el que decida la continuidad o se alegre o se entristezca. Es porque hacemos las cosas para algo. Y una parte muy importante de ese algo es el cliente, que tiene unos objetivos propios.

Lo que cuento aplica sobre todo a proyectos B2B (que es lo que realmente conozco bien, o al menos “casi” bien) en servicios, en buena parte, “intangibles”. Pero creo que la mayor parte se podría aplicar a casi cualquier trabajo que no sea puramente mecánico. Necesitamos trabajar con otras personas, “emocionar” a personas (del equipo y de fuera), organizar el trabajo para que no nos ahogue, ser rentables y ganar dinero (no se vive del aire) y pasarlo bien. Que no es, en ningún caso, lo de menos: si no lo pasamos bien, no podremos emocionar a nadie.

P.d.: Segundo post desde el iPad. La verdad es que si no pongo enlaces ni imágenes me ayuda con esto de los posts rápidos, porque elimino la pereza del portátil.

Estrategia de contenidos y el rediseño de Facebook: un par de posts

Hoy he publicado un par de posts (escritos en realidad hace una y dos semanas respectivamente) que en el fondo están bastante relacionados.

  • El último rediseño de Facebook y las implicaciones que tendrá en las páginas de empresa, en Mis Apis por tus Cookies
  • La importancia de una estrategia de contenidos en Marketing Semanal . Post escrito en parte para “promocionar” mi curso de Foxize.
  • Ambas cosas relacionadas como decía: porque no se puede dejar tanto control en manos de terceros, al menos no si no queremos llevarnos desagradables sorpresas.

    En otro orden de cosas, esta es la primera (seguramente la última) entrada que escribo desde el iPad: aunque comprara un teclado, no es lo mismo. Sí, se escribe bastante bien, pero buscar enlaces, copiar, pegar y otras tareas mundanas son bastante más incómodas. Vamos, se puede, pero se pierde más tiempo.

    Amanda Palmer en TED: el arte de pedir

    No soy especialmente melómano (un poco megalómano sí, pero eso es otra historia), pero la primera vez que escuché a The Dresden Dolls sentí algo único: no pude dejar de repetir una y otra vez en mi viejo pc The Time has Come o Coin Operated Boy. No tengo claro cómo llegué a esos temas, pero creo que  fue gracias a soulseek.

    Descargué lo más rápido que pude los discos completos y casi sin darme cuenta me convertí en un fan. Cuando un tiempo después vi que daban un concierto en Madrid no dudé en estirar mi sueldo de pobre becario de la época (me fallan las fechas, pero creo que todo esto fue entre 2004 – 2006) y comprar un par de entradas: como nadie de mi círculo conocía el grupo tuve que invitar para tener compañía.

    Cuando acabó, compré dos posters (que hasta el año pasado se quedaron acumulando polvo en casa de mi madre, porque cambiaba demasiado de ciudad como para llevarlos conmigo) y una camiseta que todavía tengo.

    ¿A qué viene todo este rollo? Básicamente que es (así a ojo) en el grupo en el que más dinero he invertido (2 entradas a 20 euros, 2 posters a 10 y una camiseta a 15, darían un total de 75€ si no me falla la memoria con las cifras) y nunca he tenido que pagar por una sola canción suya.

    No me meteré en reflexiones sobre modelos de negocio, piratería y demás (esos temas se los dejo a Gonzalo Martín), pero tras ver la intervención de mi querida Amanda en TED y la brutal campaña de Kickstarter en la que superó el millón de dólares de recaudación creo que tiene sentido pensar que hay otra forma de hacer las cosas, y que buscar la conexión emocional con los fans (no los de Facebook, los de verdad) tiene todo el sentido del mundo.

    Os dejo con la charla, emotiva y sentida donde las haya. Que aproveche.

    Enlazo a Versvs, que hizo aquí una mención medio oculta a los amigos. Fue un placer descubir que también era fan.